Cómo afrontar una BODA en 2020

COMO AFRONTAR UNA BODA EN 2020

Sin ánimo de caer en tontas ilusiones, pero tampoco dejándome llevar por el catastrofismo fatalista que en estos momentos campa a sus anchas en nuestras pantallas y en nuestras vidas. Desde esa perspectiva quiero escribiros. Este texto no está solo dirigido a mis amadas Novias, también a sus futuros costillos y, por supuesto (incluso puede que más) a la gente que les rodea, véase, familiares cercanos o lejanos, amigos, la vecina del cuarto y mi tía Esther. Y también a los proveedores que, al igual que yo, formamos parte de su toma de decisiones, pero también y, esto es lo más importante, de su estado de ánimo.

Es curioso como las llamadas y los mensajes entran en mi teléfono después de las comparecencias oficiales en televisión, en las que, en mi modesta opinión, se facilita poca información, pero mucho desconcierto. Empecemos hablando de eso, del desconcierto, pues únicamente conduce a una postura bastante peligrosa, la especulación. Especular es fácil, es gratis y, desde luego, sino se hace con la máxima de las cautelas (y aún así) supone un acto de irresponsabilidad mayúsculo, pues desencadena una serie de decisiones mal tomadas con sus posteriores consecuencias.

 

A esas comparecencias empiezan a sumársele fragmentos, articulillos, añadidos, cortapegas de diversa índole y color que inundan las redes sociales, empozoñando más, si cabe, las ya de por sí turbias aguas en las que fondea nuestro devenir diario. Pondré un ejemplo para ilustrar esta idea. Que un periódico en edición digital tenga las narices de sacar un titular en el que se afirma que no sé quién de no sé dónde prevé que la hostelería en España no se pondrá en marcha hasta Diciembre es de tal falta de sentido común que no soy capaz de comprenderlo por más que lo mastique. No hay datos, es una intolerable especulación entre muchas, muchísimas. Pero una elucubración así pone a temblar a todo un sector que lejos de vez la luz atisba el mismísimo Tártaro como fututo, llevándose con él la esperanza de toda persona con planes para 2020. Por supuesto, entre ellos, los Novios y todo el sector Bodas, entre en el que me incluyo (varapalos económicos sin precedentes al margen).

Después aparece en escena el familiar lejano de turno, el amiguete aburrido o similar, que lee algo concerniente a un posible repunte de casos a finales de año, otro ejemplo. De nuevo otra perniciosa especulación que es transmitida inmediatamente revestida de miedo a través del teléfono a los Novios, afirmando entre alarmismos de todo tipo que este año no acudirán a la Boda, se celebre el mes que se celebre. Los pobres Novios empiezan a temer, entre una cosa y otra, no poder ni comer una gamba entre ellos a menos de dos metros de distancia, después de que el cura les hubiera lanzado la hostia consagrada a modo de frisbee (que Dios me perdone la imagen).

El resumen hasta aquí para esos allegados iluminados por el miedo y por esos medios de comunicación tan plurales (sarcasmo) de los que gozamos a día de hoy es el siguiente: Señoras y Señores, si no tienen nada positivo que decirle a esta pareja de Novios que ya luchan con sus propios nervios y temores, quédense callados. No es necesario que finjan optimismo, con que no hablen será suficiente. Y poco me importa que, cuando llegue el día de la Boda, porque llegará y será este año, y me vean trabajando, muestren su enfado hacia esta maquilladora que les mandó callar. Pero es que, y esto lo saben mis Novias ya pasadas, hago lo mismo en persona, porque protejo a mis Novias como una galilla a sus polluelos, y si tengo que reñir lo hago, y si tengo que sacar la tarjeta roja y expulsar del partido, también. Son mis niñas, que quede claro.

Otro tema es el cambio de fechas. La inmensa mayoría de las Bodas se están aplazando para este mismo 2020, pero más delante de lo previsto inicialmente. Me parece estupendo. El año es largo, el fin de semana no se reduce al sábado y todos los proveedores nos vamos a dejar las pestañas para estar y hacer todo y más. Me maravilla escuchar frases que hablan de que si, de que este año nos casamos, como sea. Frases que llegan incluso de parejas que han sufrido pérdidas reales, de las que duelen de verdad, y no solo no anulan, sino que ese dolor lo toman como motivación, porque han entendido el verdadero mensaje de todo esto que estamos viviendo: El valor del momento. Han entendido que aplazar no garantiza poder celebrar, porque lo único de lo que tenemos certeza es de nuestro momento presente. Este virus nos ha enseñado a base de golpes esa valiosa lección. Nadie garantiza que el año que viene vuestra Boda pueda ser mejor que este año, pero este año estáis aquí.

Así que, queridas parejas, seguid caminado, queda mucho año por delante y hay mucho que celebrar. Es posible que el aforo se vea limitado, puede que en el 2021 también, pero no lo se y no quiero especular. Es posible que os tenga que maquillar con mascarilla, habrá que conseguirla muy bonita, porque la vuestra será una Boda emocionante. Y esos son detalles sin importancia, en realidad. Mirad, lo más importante lo tenéis: os tenéis el uno al otro. Es posible que no seáis conscientes de lo difícil que es amar y ser amado al mismo tiempo, hay quienes esperan toda una vida para que eso pase. El amor es un milagro, no celebrarlo es casi un sacrilegio.

 

Pensad también que las personas que os quieren estarán, las que no puedan tampoco habrían podido en condiciones normales. Podría contaros historias conmovedoras, pero no lo haré por respeto a sus dueñas y dueños, pero siempre hemos sabido y tenido que convivir con las enfermedades porque somos humanos, así de sencillo. Parece que se nos está olvidando eso, que buscamos una absoluta seguridad que nunca tuvimos y nunca tendremos porque, repito, somos humanos. Para mi la tragedia sería que la vida se viera detenida para siempre, la tragedia sería no poder estar con mi gente más cercana, a la que pienso abrazar, ya lo creo.

Toca gastar la paciencia y cultivar la ilusión. Pensad además que si juntos estáis sobrellevando este confinamiento con todo el estrés que ello supone, el matrimonio va a ser pan comido, porque menudo ensayo de convivencia. Seguid hablando conmigo, siempre que queráis, sabéis que yo estoy encantada, y cuando os veo por vídeo llamada, aún más, es la manera que tengo, de momento, de achucharos y mandaros mi cariño. Sois increíbles, todos, siento como cuidáis el uno del otro, en circunstancias incluso dramáticas y la emoción se apodera de mí, además de sentir un profundo orgullo por todos vosotros (dejadme aprovechar para darle las gracias a esas Novias mías sanitarias que me mandan mensajes todas las semanas para saber cómo estoy. No veo el momento de devolveros el cariño). Así que: Adelante mis Novias y Novios valientes, que este año 2020 será un año lleno de Bodas y lleno de vida, porque nos lo estamos ganando a pulso.

Eva Villamar – Maquilladora que escribe

Posted in

Eva Villamar

1 comentario en “Cómo afrontar una BODA en 2020”

  1. Waoo es súper motivador leer estas líneas de apoyo y de aliento para los novios de este año. Más cuando a pesar de no ser la maquilladora que escogí para mi boda siento que las palabras ( para bien) de todos los proveedores del sector los convierten en uno solo. Sigo tu trabajo por las redes pero lo más importante es lo buena persona que reflejas ser. Gracias por compartir esto De: Una novia que llueva, truene o relampaguee se casa el 17 de Octubre 2020

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.