El atardecer de una Novia romántica, Sofía

«...Esta mañana me he dado cuenta de algo importante. Tal vez, porque vivimos en una sociedad en la que decir “no” se ha convertido en una palabra con mucho significado, más que una palabra, es una reivindicación. Pero esta mañana se me ha ocurrido, mientras evocaba nuestro próximo viaje juntos (e inevitablemente sonreía), que lo más importante que haremos hoy será decir “si”.

Si, quiero pasar la vida a tu lado. Porque a tu lado no es lo mismo que contigo. A tu lado, significa que seguiremos creciendo juntos, pero también por separado, para poder así hacer grande el abrigo que ambos nos prestaremos para nuestro mutuo cobijo.

Si, quiero mirar solo tus ojos. Solo tus ojos, porque no quiero los de ningún otro. Solo tus ojos, rodeados del resto del mundo, el mío y el tuyo, el nuestro. Y si paso mucho rato mirando hacia otro lado, porque la vida desvía inevitablemente mi mirada, sabré que estarás ahí, como un faro guía a un barco. Y sabré regresar.

Si, quiero que sepas quién soy. Esto no será fácil, porque cambiaré, cambiarás, porque en algún momento nos podremos perder en medio de una vida que a veces enseña los dientes por dureza o por simple hastío. Por eso quiero que sepas quién soy, saber quien eres, para recuperar el lazo que nos ata a la verdad, para no perdernos en una vida ajena.

Si, quiero reír contigo. Porque los días se llenarían de oscuridad si no los cubriera la alegría. Reiremos, para espantar las tristezas, para que las amarguras sepan a dulce, para sembrar esperanza incluso cuando todo parezca perdido. Llorar es sencillo, es solo cuestión de dejarse caer. Pero yo quiero que la risa nos levante y nos recuerde nuestra suerte, una y otra vez.

Si, quiero que me riñas. Cuando olvide lo que soy, cuando descuide a mis amigos, cuando no abrace lo bastante a mis seres más queridos. Ríñeme, cuando me pierda entre tinieblas, cuando me vuelva arrogante, cuando se me escapen egoísmos y se me olvide dar las gracias.

Si, quiero envejecer a tu lado. Qué lejos suena y que pronto llega. Porque vendrán tiempos arrugados y torpes en los que viviremos a medio camino entre un pequeño futuro y miles de nostalgias. Y seguiré mirando tu rostro y lo seguiré sintiendo como hoy lo veo, porque lo único que tengo delante es todo lo que anhelo, tengo delante de mi al hombre al que quiero.

Si, quiero..

Eva Villamar – maquilladora que escribe

Mi querida y bella Sofía, gracias: por confiar en mi tu piel, tu maquillaje y tu peinado en el día de tu Boda, recuerdo el momento en el que te probaste el vestido en el taller de tu modista, tu querida María, y supe que serías una Novia maravillosa, porque todas las piezas encajaban, contigo, como tiene que ser. Gracias por un día inolvidable, entre risas de esas mujeres tan fantásticas, tu Ana, tu Madre. Vuestra paciencia, el madrugón… Y mil carcajadas por todas partes, en un día feliz que supo a poco. Y, por supuesto, gracias por seguir a mi lado, por seguir llamándome «mi Eviña», me llena de ternura. Eres increíble.

Cuidamos de ella:

Eva Villamar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.