Cris, una Novia bonita, de verdad

Cris, una Novia bonita, de verdad

Se puso en contacto conmigo todo lo rápido que pudo, me contó que lo tenía claro. Escuchaba su voz tintineante, mientras su mirada crepitaba de alegría. Si, siempre es un verdadero halago escuchar que quieren tu trabajo, si o si, un verdadero honor. Y cuando esas palabras son pronunciadas con tanta dulzura y cariño, la que dice si soy yo, con todo mi entusiasmo.

Esta increíble mujer me conquistó desde el primer minuto. La idea que tenía de su Boda era, sencillamente, maravillosa, porque nada de lo que me contaba discordaba con lo que estaba viendo y sintiendo. Ellos habían planeado una Boda de verdad, con su gente, en su entorno, a su manera, sus detalles y gustos, sin presiones ni pretensiones de ningún tipo.

Circunstancias del todo inesperadas quisieron tumbar esos sueños, pero no pudieron con ellos. Los sueños de verdad, esos que se forjan en el centro de las almas de sus dueños, no se tumban tan fácilmente. Se mantuvieron fuertes y, por supuesto, disfrutaron de un día increíble que, a decir verdad, comenzó la noche antes a golpe de fuegos y bombas, porque se ponga el mundo como se quiera poner, la alegría de la buena se mantiene sólida, como eslabones de una cadena tejida de amistades sinceras y cariños que traspasan tiempo y atraviesas fronteras.

Una Boda llena de emociones, todas lo son, estaréis pensando, y no voy a entrar en explicaciones, pero si, fue muy emotiva. Me llevo recuerdos enormes de tres mujeres valientes, sensibles, cariñosas, generosas y bellas. Porque esta Novia de cuento estuvo acompañada en todo momento por una madre y una hermana sencillamente increíbles, capaces de atender a lo que sabían importante, Cris se casaba, por amor, con su amor. Y no podía borrar la sonrisa de su lindo rostro, en todo momento compartió su alegría sin reparos. Sencillamente, era feliz. El amor hace esas cosas…

“Amor, amor mío, palabra en desuso, nadie la quiere, todos la temen. Tú y yo no. Déjalos que no entienden, deja que escapen de los atardeceres tempranos, de los amaneceres largos, déjalos que escondan sus deseos dentro de espejos que solo reflejan sombras. Deja que dormiten en la distancia sintiéndose a salvo. Porque tú y yo sabemos que no amar es ahogarse.

Deja que el tiempo los derrita, que les derribe las ganas de volar cada día un poco más alto, que su sitio se haga más pequeño, porque no entiendan que el espacio compartido se transforma en universo, y es entonces cuando nace el infinito. Deja que duerman, mientras mi sueño descansa en tus pupilas, mientras tu aliento sea mi fuente de vida.

Déjalos que no entiendan como te miro, cómo me miras. Que vivan diferente, solo hace falta que nos dejen. Que nos dejen hacer, sentir, correr, reír, vivir. Que nos dejen ser uno. Que nos dejen si quieren, aunque en realidad apenas importa, porque estás tú, no hace falta nada más.

Así que usemos la palabra, hasta gastarla, hasta convertirla en nuestra más fiel aliada, hasta que el tiempo se agote y, tal vez, un rato más. Porque hemos sido afortunados, de vernos, de encontrarnos, de amarnos y querernos amar. La vida es así de hermosa y frágil, se alimenta de una simple caricia que la vuelve inmensa, que detiene el latido del corazón abandonado al instante más noble, la naturaleza recién descubierta. Tú y yo, y nuestra promesa.”

Eva Villamar – Maquilladora que escribe

Gracias Cris, de todo corazón, gracias, por tu corazón. Eres maravillosa, eres amor, y ese amor te rodea, vives en él, porque lo mereces, así de sencillo. Nada te tumba, nada puede con tus ganas de ser feliz. Gracias, por dejarme estar, desde el principio hasta que te vi caminar, desde la distancia, hacia el altar. Gracias por dejarme rizar tus rizos y jugar, por estar de acuerdo conmigo en querer luz en la piel, mira qué eres bonita. Tanto que no necesito desearte felicidad, porque tú la construyes.

Cuidamos de ella:

Eva Villamar

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