Elena y Ángel, el amor lleva su nombre

El amor existe. Habita escondido en rincones apenas iluminados por un hilo de luz, entre nieblas. Este mundo se empeña en ahogarlo, en callarle la voz. Porque su voz pide coraje, valentía, esfuerzo, exige ilusión. Y este mundo es cínico, ha olvidado la verdad. Pero en ocasiones, en magníficas ocasiones, en gloriosos momentos, dos almas viejas deciden creer, deciden luchar, contra todo y contra todos. Deciden volar.

Deciden luchar contra adversidades y miedos, contra posibles fracasos, contra barreras, deciden luchar contra el tiempo. Un tiempo que han decidido hacer suyo, porque han llegado a un acuerdo, convertir cada segundo en una vida entera. Entregarlo todo, permitirle al alma y a la piel brindarse sin temores, los dos están para protegerse, los dos están, lo saben, lo sienten. Han decidido ser sinceros, para dejarse mecer por las mareas de su propio sentimiento.

Eso es un milagro, en este mundo que esconde su corazón por miedo a las heridas pasadas, que elije no sentir antes de volver a sufrir o sufrir de nuevo, un mundo que se ahoga en su propio ego, en un mundo así, habitan dos seres desbordantes de luz. Dos formas de mirar y de mirarse, de tomarse de la mano, de saberse los secretos, de respetar con máxima dulzura los defectos, de descubrirse cada día de nuevo.

Dos valientes. Porque hay que ser muy valiente para entregarse, para dejarse caer, para creer. Para el sí, para siempre. Hay que ser muy valiente. Para buscarle las cosquillas a las mañanas negras, a cada obstáculo, y seguir viviendo con esa misma mirada. Con la ternura ganando alas, mientras la curiosidad crece a lomos de las ganas. Ganas por recorrer distancia, por descubrir senderos, por abrirse camino sin poner límites, sin olvidar ese esfuerzo que el amor pide para no morir, para seguir creciendo.

Y ellos lo saben, ellos lo sienten. El olor a café recién hecho, el perfume sobre su cuello, una barba que siempre rasca, sus hoyuelos, una canción y una guitarra, un silencio repleto, una cena entre amigos, un escondite nuevo. Yo lo hago por ti, mañana seré yo el que descanse, hoy me toca a mí, para qué pelearse.

Ellos lo saben, saben quererse, saben cuidarse, saben amarse. Y mientras, la vida comprende y admira su historia, decide confabularse juguetona, para brindarles el tiempo que se han ganado a pulso, tiempo para estar, para sentir, para ser. Dos. Uno. No importa, mientras permanezcan juntos.

Eva VillamarMaquilladora que escribe

Elena y Ángel. Cómo puedo daros las gracias. Cuándo intento explicar mi trabajo siempre es complicado. Parece simple, soy maquilladora y peinadora (por decirlo así), simple, ¿verdad?, en absoluto. Yo soy conocedora de personas, de personas y sus historias. Historias como la vuestra. Nunca pregunto, me dejo llevar por lo que veo. Y lo que vi, desde el primer instante fue increíble. Ángel, supongo que ya lo sabes, pero por si acaso te lo cuento. Cuando Elena habla de ti, su mirada se vuelve infinita, su porte se hace grande, crece sin cesar. Cuando Elena habla de ti, es más Elena que nunca. Y así la conocí, con esa luz en los ojos, con esa deliciosa sonrisa que, con el tiempo, terminas por entender que es su estado natural. Después te conocí a ti, y lo comprendí todo. Mirabas igual, sonreías igual, la buscabas igual. Apenas necesitáis gestos, apenas palabras. En momentos en los que me falta la fe, os recuerdo, y me recupero. Sois vida, sois alimento. Si el amor tiene nombre, sin duda, es el vuestro.

…. Entre bambalinas:

 

Y en el día de su Boda, estuvimos con ellos (me dejo gente, seguro, perdonadme):

Eva Villamar

4 comentarios en “Elena y Ángel, el amor lleva su nombre”

  1. Eva, me dejaste ser y eso nunca podré agradecértelo suficiente. Gracias por tu generosidad y creatividad. Sabía que estaba en buenas manos y no me puedo sentir más feliz con el resultado Siempre formarás parte de mi vida y qué orgullo que así sea. ¡Enhorabuena por tu gran trabajo! Un beso gigantesco ✨

    1. Bonita, sería un pecado hacerte ser otra cosa porque eres maravillosa de principio a fin.
      Gracias infinitas por dejarme hacer y confiar en mi ❤️

  2. Eres enorme Eva.Conseguiste que Elena fuera como es, luz y preciosidad todos los días.Gracias por arreglarme las imperfecciones de un chico de pueblo en el que el trabajo al sol le pasó factura.La primera persona que vimos ese día tan especial fuiste tú y nos diste paz y sonrisas.De tu profesionalidad no voy a decir nada porque las fotos lo dicen todo.GRACIAS

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